
La función principal de la L-Carnitina es la de transportar grasas hasta las células, donde se realiza la oxidación de las grasas y son convertidas en energía.
Esta función es realizada principalmente en el corazón y en los músculos.
La deficiencia de L-Carnitina en la dietas se asocia con una disminución de la producción de energía y un aumento en el tejido graso.
Diariamente, nuestro organismo sintetiza aproximadamente 20 mg de L-Carnitina de forma natural, pero esta cantidad cubre solo el 10% de la necesidad de nuestro cuerpo.
Anteriormente, la L-Carnitina había sido utilizada casi únicamente por atletas de alto rendimiento y por fisicoculturistas, sin embargo, mientras más sabemos de este nutriente, mas nos damos cuenta que debería ser considerada como un alimento funcional, es decir, que no solo es beneficioso para nuestro organismo fisiológicamente sino que nos ayuda a disminuir el riesgo de padecer algunas enfermedades crónicas.
Debido a esto, la L-Carnitina se convierte en un aliado indispensable en cualquier programa que tenga como objetivo la pérdida de peso.